El patrón de sueño en tiempos de pandemia

Uno de los síntomas más reportados por los pacientes durante la cuarentena es el cambio en los patrones de sueño, ya sea por dificultad para conciliar el sueño, permanecer dormido, despertarse muy temprano sin poder volver a conciliar el sueño o, por el contrario, aumento significativo en las horas de sueño.

Es importante no pasar por alto el abordaje de este tema, ya que la calidad del sueño interfiere significativamente en nuestra salud mental. El insomnio suele ser comórbido con, y predecir el desarrollo de, numerosas condiciones médicas y psicológicas.

Durante la cuarentena, tiempo en el cual hay un desajuste o cambio en el ritmo de vida previamente establecido, es de esperar que ciertos hábitos y rutinas asociadas al sueño se alteren, así mismo, que surja preocupación por las consecuencias actuales y futuras, en las diferentes áreas de la vida de los seres humanos. Sin embargo, son estos dos factores, cambios en los hábitos/rutinas de sueño y presencia de preocupación, los que originan y mantienen el insomnio.

De acuerdo con Borbely (2010), hay dos procesos fundamentales en la regulación del sueño (Modelo de los dos procesos de sueño) y en los cuales se fundamentan las recomendaciones que más adelante les daré para contrarrestar el insomnio. De acuerdo a este modelo, el sueño y la vigilia (estado en el que se está despierto) dependen de dos procesos, uno homeostático y otro circadiano.

El proceso homeostático, influye en la probabilidad del sueño...

es decir, la presión para dormir aumenta con el tiempo que se pasa despierto, por lo que habrá una mayor tendencia a dormir cuando una persona ha sido privada del sueño y una menor tendencia a hacerlo después de haber tenido una larga siesta. Por su parte, el ritmo circadiano, es un reloj biológico interno que opera sobre una base de 24 horas; es responsable de muchas funciones biológicas, incluyendo los niveles de sueño durante el día (Lack y Bootzin, 2003). Por tanto, estos dos procesos operan juntos de tal manera que es más probable que ocurra el sueño cuando la presión para dormir es alta (proceso homeostático) y el nivel de alerta (proceso circadiano) es bajo.

Teniendo en cuenta lo anterior...

La presencia de preocupación y los cambios en los hábitos/rutinas de sueño alteran significativamente el funcionamiento y la regulación del proceso homeostático y circadiano. A continuación, te brindaré algunas recomendaciones, a nivel conductual y cognitivo, para contrarrestar el insomnio.

Recuerda consultar a un profesional de la salud mental si consideras que tu patrón de sueño está interfiriendo en tu vida cotidiana. El proceso terapéutico va mucho más allá de las estrategias que por este medio te podemos brindar.

Laura Castro B
Magíster en Psicología Clínica