Uno de los síntomas más reportados por los pacientes durante la cuarentena es el cambio en los patrones de sueño, ya sea por dificultad para conciliar el sueño, permanecer dormido, despertarse muy temprano sin poder volver a conciliar el sueño o, por el contrario, aumento significativo en las horas de sueño.
El proceso homeostático, influye en la probabilidad del sueño...
es decir, la presión para dormir aumenta con el tiempo que se pasa despierto, por lo que habrá una mayor tendencia a dormir cuando una persona ha sido privada del sueño y una menor tendencia a hacerlo después de haber tenido una larga siesta. Por su parte, el ritmo circadiano, es un reloj biológico interno que opera sobre una base de 24 horas; es responsable de muchas funciones biológicas, incluyendo los niveles de sueño durante el día (Lack y Bootzin, 2003). Por tanto, estos dos procesos operan juntos de tal manera que es más probable que ocurra el sueño cuando la presión para dormir es alta (proceso homeostático) y el nivel de alerta (proceso circadiano) es bajo.
Teniendo en cuenta lo anterior...
La presencia de preocupación y los cambios en los hábitos/rutinas de sueño alteran significativamente el funcionamiento y la regulación del proceso homeostático y circadiano. A continuación, te brindaré algunas recomendaciones, a nivel conductual y cognitivo, para contrarrestar el insomnio.